¿La policía realmente nos cuida?

Por Leslie Marroquín

Foto: La Hora

La función de la Policía Nacional Civil consiste en velar por la seguridad pública, mantener el orden, así como auxiliar y proteger a las personas. Sin embargo, cuántas mujeres se sienten realmente seguras ante la presencia de elementos policiales.


El rechazo es cada vez más efusivo, sobre todo a través de las redes sociales. Las denuncias de las victimas aumentan. Un claro ejemplo es la manifestación que niñas y adolescentes llevaron a cabo, junto con sus bicicletas, el pasado 13 de febrero en donde reclamaban al Estado justicia y fin a la violencia que le afecta a las mujeres guatemaltecas. Violencia que incluye asesinatos, secuestros, desapariciones, acoso sexual y violaciones.


El año pasado se activaron 1,563 alertas Isabel-Claudina por mujeres desaparecidas, de estas 301 siguen activas. Lastimosamente, 19 mujeres fueron localizadas sin vida. Según las estadísticas del Ministerio Público, en promedio desaparecen cinco mujeres al día en el territorio nacional. Para el 24 de enero del presente año ya se habían reportado 28 femicidios. ¡Había más femicidios que días en lo que iba del año, que indignante!


La debilidad de nuestras instituciones se refleja en la ineficiencia de nuestras autoridades al momento de prevenir delitos que violentan la integridad de las mujeres, como los secuestros y violaciones. Es nefasto e increíble que, a pesar de ver todas estas estadísticas, aún digan “no es problema de la policía”.


En una citación realizada por la bancada Semilla, el subdirector de la PNC indicó que no ven el acoso como problema dentro de la institución. La falta de compromiso por parte de las autoridades para detener esta ola de abusos nos hace pensar que realmente están en contra de la construcción de un país seguro y de cumplir sus funciones.


Es necesario dejar de pensar en los abusos como ‘casos aislados’, porque esto hace que se repitan y que sean aún más graves como lo sucedido el pasado 7 de enero, fecha en la que dos agentes de la PNC violaron a una mujer dentro de una auto patrulla. La mujer les solicitó auxilio y estos se ofrecieron a llevarla a donde ella solicitaba, sin embargo, esto no sucedió así. Por el contrario, los agentes procedieron a abusar de ella.


A finales de 2020 se pudo observar una disminución en la cantidad de casos, no obstante, al iniciar este año la cifra aumentó impresionantemente. A través de redes sociales y algunos medios de comunicación, se dio a conocer el femicidio de Luz María del Rocío López Morales. Este hecho desató indignación dentro de la sociedad. El mismo día fue noticia el caso de Cindy Laureana Chacón López, una mujer de 28 años que fue asesinada junto con su hermano en Tiquisate, Escuintla. Nora Velásquez Lemus Martínez fue asesinada en su vehículo en la Colonia La Barreda, zona 18 de Ciudad de Guatemala. También se encontraron los cuerpos de dos mujeres sin identificar, una en un costal a orillas del río Icán, en Suchitepéquez. Días antes Guatemala había sido testigo del secuestro, violación y asesinato de Hillary Sarai Arredondo de León, tan solo una niña de 3 años. Pareciera que, para las instituciones, son solo estadísticas, cuando en realidad eran mujeres que tenían sueños, metas y un futuro que se les arrebató.


Todos estos hechos hacen que vayan surgiendo movimientos y consignas como “Ni una menos ni una más” “Exigimos justicia” “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas”. Debido a los constantes abusos, feminicidios y violaciones, en redes sociales se viralizó una campaña “#TengoMiedo”, en donde varias mujeres relataban sus historias y su temor por la inseguridad que viven diariamente. Su objetivo era evidenciar a la sociedad los problemas que sufren muchas mujeres y que normalmente es invisibilizado. Despertar a la sociedad para que se erradique la violencia de género.


“Tengo miedo porque aquí en Guatemala no existe un lugar seguro para ser mujer. Tengo miedo salir todos los días a la calle procurar hacer mi trabajo y no poder regresar a mi casa. Tengo miedo por mi mamá, por mi hermana, mis amigas y todas las mujeres que viven en Guatemala” – Daniela Fernández

Pareciera que escuchar y ver cosas como “ha desaparecido”, “la violaron” o “la mataron” es normal y algo cotidiano, cuando en realidad no lo es. Ni siquiera las autoridades le dan la importancia que en realidad tiene y esto lo podemos observar en la falta voluntad por parte del gobierno para crear mecanismo de prevención a estos hechos.


Foto: Infobae


Es realmente lamentable la poca voluntad política del ejecutivo en donde personas como Gendry Reyes, quien utilizó la fuerza para reprimir a la población en las manifestaciones de noviembre del año pasado, son nombradas a cargos públicos enfocados la protección de la mujer. ¿Cómo puede estar a cargo del Ministerio de Gobernación alguien que permitió que arrastraran del pelo a compañeras, que estaban haciendo valer su derecho de manifestarse pacíficamente?


Nos sentimos inseguras, vivimos diariamente abusos por parte de autoridades que nos deberían proteger de esos mismos abusos, sin embargo, son ellos quienes muchas de las veces lo provocan y esto me hace pensar que es acá en donde se cumple una de las frases más acertadas y dolorosas “El Estado no me cuida, me cuidan mis amigas”.

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